¿Qué es una traducción oficial?
Se dan muchos casos en los que nos piden documentos certificados. No obstante, ¿qué ocurre con los documentos escritos en una lengua que no es oficial en el país en el que nos encontramos? En este caso, debemos contactar con un traductor para obtener el documento en el idioma oficial. Sin embargo, no se trata de cualquier traducción, sino de una traducción oficial, y la tiene que realizar un traductor jurado.

¿Qué es una traducción oficial o jurada y quién la puede realizar?

Los documentos con carácter legal pierden valor cuando se traducen a otro idioma. Esto, en cambio, no ocurre con una traducción oficial. La traducción jurada otorga un estatus oficial a la traducción realizada de un texto original ante las autoridades. Mediante un formato específico, se certifica (como si de un notario se tratara) la fiabilidad de esa traducción, así como su exactitud y fidelidad. Por lo tanto, no es la naturaleza del texto lo que determina este tipo de traducción, que puede ser tanto jurídica como perteneciente a cualquier otra disciplina, sino su formato. Para realizar este tipo de traducción, el traductor debe poseer una credencial que le legitime como traductor jurado de esa lengua. Asimismo, tras terminar la traducción, el traductor jurado la certifica con visé en cada página. A esto, se le añade su firma al final del documento, una fórmula fedataria y un sello personalizado de fidelidad y exactitud.

La figura del traductor jurado en España

En la actualidad, solo se puede acceder a la condición de traductor jurado si se superan los exámenes convocados por la Oficina de Interpretación de Lenguas. Para presentarse, la persona debe cumplir con una serie de requisitos que se publican en el BOE junto con la convocatoria. Entre estos requisitos se incluye:
  • tener más de 18 años;
  • poseer al menos el título de Diplomado Universitario, Ingeniero Técnico, Arquitecto Técnico o equivalente en España, o bien un título extranjero homologado;
  • tener la nacionalidad española, de un Estado miembro de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo.
No debemos confundir traducción jurada con traducción jurídica. A pesar de que sus nombres son muy parecidos, estos tipos de traducción son bastante diferentes. Entre los aspectos en los que difieren se encuentran el formato, el carácter oficial y el tipo de texto que se traduce.

¿Qué es una traducción jurídica?

Según Mayoral, la traducción jurídica es, específicamente, «la que se inscribe en una situación jurídica (legislativa, procesal, registral, negocial, etc.) y la que traduce textos jurídicos […]». Así pues, debemos conocer la gran variedad de tipologías que se incluyen dentro de la categoría de texto jurídico. Podemos encontrar desde leyes, informes legales, contratos, testamentos, sentencias, juramentos de testigos y declaraciones, hasta las interacciones entre el abogado y el cliente. La principal diferencia entre este tipo de traducción y la traducción jurada es que la segunda tiene carácter oficial. Por esta razón, la jurada tiene un formato determinado y la realizan solo los traductores certificados. En conclusión, es importante saber que la traducción jurada es la única que tiene carácter oficial. Además, puede tratarse tanto de un texto jurídico como de uno perteneciente a otra disciplina. El traductor que la realiza debe estar certificado como traductor jurado de esa lengua y seguir el formato específico de este tipo de traducciones.

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