Gestión de proyectos de traducción
Todo proyecto de traducción necesita seguir una serie de pautas para que se pueda realizar con éxito. De ahí que se requiera la participación de varias personas, como un gestor de proyecto, traductores, revisores, etc. Asimismo, es muy importante tener en cuenta los posibles problemas que surgirán y cómo afrontarlos. Del mismo modo, también, hay que valorar otras cuestiones, por ejemplo, el formato, la distribución, las tarifas, los recursos y herramientas.
podemos entender la traducción como una actividad que comprende la interpretación del significado de un texto origen a otro texto meta

Definición de traducción

Traducir es un procedimiento mediante el cual se transmite lo que quiere expresar un texto de una lengua a otra. Es decir, se comunica el mensaje de un idioma origen en un idioma meta de forma precisa, clara y adecuada. En relación con el texto, hay que aclarar que puede ser en varios formatos: escrito, audio, imágenes, etc. Dicho esto, podemos entender la traducción como una actividad que comprende la interpretación del significado de un texto origen a otro texto meta. Igualmente, hay que destacar que siempre será de una lengua a otra diferente, así como que el texto meta es el producto final. A su vez, el objetivo de esta actividad es asegurarse de que ambos textos transmiten el mismo mensaje. O sea, establecer de alguna forma una relación de equivalencia entre ambos. Pero para poder crear esta relación hay que tener cuenta la gramática de las lenguas, la fraseología, la cultura de los idiomas, etc. Por otro lado, para que el traductor o traductores puedan producir un buen producto final tienen que seguir ciertas pautas. Por ejemplo: el texto meta debe contar con una buena redacción, ser preciso, completo y apropiado tanto para el público como para el contexto. Sin embargo, es posible que una traducción sea precisa, pero esté mal redactada. También puede ser que, aunque conste de abundante belleza estilística, no transfiera el significado del texto origen de manera fiel. Por ello, es muy importante tener presente los diferentes aspectos de las lenguas con las que se vaya a trabajar.

¿Por qué traducimos y quién puede beneficiarse de ello?

Llevar a cabo un proyecto de traducción requiere varios participantes para que se exitoso y se proporcione un producto final de calidad.
Gracias a la traducción es posible que cualquier persona, organización o empresa pueda transmitir su mensaje en todo el mundo.  Y, más aún, conseguir que un mayor número personas se beneficien del material que se está compartiendo. En la actualidad, difundir información es más fácil que nunca, ya que contamos con diferentes herramientas para hacerlo. Además, no importa el presupuesto que se tenga o lo que se quiera traducir, siempre hay algún modo de poder hacerlo. En cuanto a los beneficiarios, estos pueden ser, como se ha mencionado antes, cualquier individuo, organización o empresa que quiera difundir un mensaje. Y es que la traducción es una gran ventaja que nos puede ayudar a ampliar, por ejemplo, nuestra lista de clientes. Así como, ayudar a un escritor a compartir su obra en cualquier parte del mundo. Por consiguiente, esta actividad es posible que resulte muy rentable, a condición de que se cuide en todo momento el proceso. En cambio, si no se está pendiente del procedimiento o no se consigue buen personal puede ser que esa rentabilidad no se produzca.

Proceso de traducción

Llevar a cabo un proyecto de traducción requiere varios participantes para que se exitoso y se proporcione un producto final de calidad. Antes de aceptar el encargo se deberá pactar con el cliente tarifas y condiciones de pago y entrega, y el plazo. Además, si se estima necesario se puede solicitar material adicional, como textos paralelos, glosarios, memorias, etc. Ahora bien, una vez aceptado, se precisa seguir una serie de fases:
  • análisis del texto original;
  • traducción del texto;
  • revisión y corrección;
  • corrección final; y
Cuando hablamos de traducción es importante destacar que no es lo mismo que «traducir» el lenguaje oral, ya que esto sería interpretar.

Análisis del texto original

Antes de proceder a la traducción se tiene que realizar un análisis del texto original. Dicho análisis pretende establecer su tipología, características, función, registro, autor y público al que se dirige. De este modo, se podrá comenzar la traducción con la suficiente información para resolver ciertos problemas que irán surgiendo. También, permitirá conocer el enfoque que se debe dar al texto, así como el nivel de especialidad del mismo.

Proceso de traducción

En esta fase se crea el texto de la lengua meta. En general, suele trabajar un traductor o un grupo de traductores, dependiendo de la magnitud del encargo. Asimismo, dichos traductores deben de poseer ciertas competencias: traductora, lingüística, documental, cultural y tecnológica. Y, a poder ser, que alguno sea experto en la materia a traducir. Por otra parte, durante esta etapa, también, se realizarán glosarios, memorias de traducción y se resolverán problemas que vayan apareciendo.

Revisión y corrección

Durante la revisión se analizará meticulosamente el texto meta para así enmendar los posibles errores que contenga. En este caso, se recomienda que se asigne un revisor que domine tanto la lengua origen como la lengua meta. De este modo, detectará con rapidez cualquier interpretación incorrecta del texto original. No obstante, en algunos casos, puede ser beneficioso que el revisor sea nativo de la lengua origen, aunque no sea un traductor profesional. Se debe agregar que esta función la suele realizar un traductor que no haya participado en la traducción del texto. Por lo que se consigue encontrar más rápido los fallos y darles soluciones alternativas.

Corrección final

Se trata de la última revisión antes de entregar el producto final al cliente. En ella se mejora el texto corrigiendo los últimos detalles de ortografía, estilo y puntuación que quedan por pulir. Obviamente, llegados a este punto, no tendría que ser necesario nada más que perfeccionar pequeños detalles que se pasaron por alto.
las traducciones se pueden realizar de manera externa, mediante la contratación de servicios de traducción.

Mantenimiento

Ya finalizado todos los pasos anteriores, se debe archivar y registrar el producto final para un uso futuro. No solo se guardará, sino también se actualizará siempre y cuando se haya actualizado el original. Gracias a este mantenimiento, las traducciones que se han realizado podrán servir, en algún momento, de ayuda para otro proyecto.

Diferencia entre traducción e interpretación

Cuando hablamos de traducción es importante destacar que no es lo mismo que «traducir» el lenguaje oral, ya que esto sería interpretar. Pues bien, la traducción se encarga de textos escritos, mientras que la interpretación de discursos orales. Aunque las dos tengan el mismo objetivo, cada una de ellas requiere una serie de técnicas, recursos y tiempo diferentes. Por un lado, el intérprete se relaciona directamente con los clientes y realiza su trabajo en tiempo real. Por otro lado, el traductor tiene el tiempo suficiente para investigar y verificar las decisiones que toma en su traducción. Además, tiene la ventaja de contar con un plazo para entregar su trabajo y no realizarlo en el momento como el intérprete. Por último, ejecutar un proyecto de interpretación requiere procesos diferentes a los de uno de traducción. Esto se debe a que se necesitan materiales, tiempo y técnicas distintas para que sea posible. Sin embargo, a pesar de las diferencias, un intérprete puede actuar como un traductor y viceversa. Eso sí, siempre y cuando tengan conocimiento de las capacidades que se necesitan para cada profesión.

Cómo planear un proyecto de traducción

Organizar un proyecto de traducción va más allá de encargar a cada persona lo que tiene que hacer. Pues, se tendrán que realizar diversas funciones, tales como:
  1. analizar el contenido de los archivos;
  2. decidir quiénes serán los participantes de dicho proyecto;
  3. verificar las lenguas de trabajo, las herramientas y los materiales;
  4. establecer un presupuesto y un plazo de entrega;
  5. crear un plan y un cronograma del proyecto;
  6. desempeñar y gestionar el proyecto, así como contar con un programa de mantenimiento
Por último, hay que tener en cuenta la posibilidad de que hay más de una lengua de destino, lo que llevará más trabajo. En este caso, se opta por dividir el proyecto en varios proyectos multilingües.
antes de empezar a traducir un texto, es conveniente evaluar su calidad lingüística para decidir si merece la pena.

¿Quiénes son los encargados de la gestión del proyecto?

Las empresas, al igual que el resto de organizaciones, pueden obtener los servicios de traducción de dos maneras distintas. Por un lado, las traducciones se pueden realizar de manera interna, a través de un departamento de traducción dentro de la empresa u organización. Si se lleva a cabo de este modo, la empresa se debe encargar de gestionar el proyecto por completo. Para que esto funcione, la persona encargada de realizar esta tarea debe ser una persona con experiencia en la gestión de proyectos complejos. Pues, entre sus obligaciones se encuentran la elección de los traductores, revisores y correctores, entre otras. Por otro lado, las traducciones se pueden realizar de manera externa, mediante la contratación de servicios de traducción. De esta manera, el encargado de proyecto (cliente), en nombre de la empresa, entregará los materiales que se deben traducir a una empresa de traducción (proveedor). Esta última se encargará de todo el proceso traductológico. Es decir, de elegir a los traductores, revisores y correctores, y de supervisar su trabajo.

¿Cuál es el alcance del proyecto de traducción?

Antes de embarcarse en un proyecto de traducción, se debe determinar qué objetivos se quieren conseguir y qué necesidades se desean satisfacer con este. Asimismo, se necesita fijar metas realistas que se ajusten al presupuesto y al plazo aproximados previamente. Aparte de todo lo anterior, se deben tener en cuenta una serie de cuestiones antes de iniciar el proceso de traducción. Algunas de ellas son, por ejemplo, qué hace falta traducir, la calidad del texto origen, los formatos, etc.

¿Qué es lo que hace falta traducir realmente?

Las necesidades y objetivos de cada persona, organización u empresa son distintos y, en ocasiones, puede que no sea necesario traducir todo el material. En su lugar, es posible que la traducción de una parte de ese material sea suficiente y adecuada para cumplir los objetivos. Si se diera el caso, se reduciría la cantidad de trabajo y, por ende, el coste de la traducción. Del mismo modo, nos debemos plantear las siguientes preguntas: ¿qué función va a tener el texto en la lengua de destino?, ¿el texto origen va dirigido a un público similar al que va ir dirigida la traducción?, ¿existen diferencias notables entre la cultura de origen y la cultura meta? La respuesta a estas preguntas será clave en la resolución de los futuros problemas traductológicos a los que nos tendremos que enfrentar. Por ejemplo, imaginemos una situación en la que la traducción vaya dirigida a un público distinto al original. Por una parte, el texto original es un texto médico redactado expresamente para que lo comprendan profesionales dentro de ese ámbito de especialidad. Por otra, la traducción tiene el objetivo de dirigirse a estudiantes de medicina, aprendices en la materia. En este caso, el traductor deberá adaptar el texto original al público meta, añadiendo, por ejemplo, explicaciones a ciertos términos. En definitiva, con frecuencia, no se deberá buscar una equivalencia formal y completa entre ambos textos. Por el contrario, siempre debemos adecuarnos a la función que va a desempeñar la traducción en la lengua y cultura meta.

La importancia de la calidad del texto original

La calidad de la traducción depende en gran medida de la calidad del texto original. Esto se debe a que, si el texto origen presenta errores ortotipográficos y gramaticales, estos pueden transmitirse a la traducción. Es un hecho que la mala redacción de un texto puede acarrear severas consecuencias a la hora de traducir. Y es que pueden surgir en forma de reacción en cadena como, por ejemplo:
  1. no se comprende el mensaje del texto;
  2. se malinterpretan ideas;
  3. se cometen contrasentidos, sin sentidos, falsos sentidos, no mismos sentidos y otro tipo de errores semánticos, ortotipográficos, gramaticales, etc., en la traducción;
  4. se obtiene como resultado final una traducción inservible y de calidad prácticamente nula.
En consecuencia, antes de empezar a traducir un texto, es conveniente evaluar su calidad lingüística para decidir si merece la pena. Como se ha descrito con anterioridad en el ejemplo, si un texto está mal escrito, su traducción puede reflejar la mala calidad del mismo. Por este motivo, si la empresa u organización tiene control sobre los textos o se encarga de crear sus propios materiales, deberá asegurar su calidad. Para ello, puede mejorar o simplificar el texto, o, en caso de crearlo desde cero, adoptar un enfoque de redacción que facilite su posterior traducción.

Formatos para la traducción y distribución

Otro problema al que se pueden enfrentar los traductores es el formato de texto en el que se les envían los documentos que deben traducir. Para facilitar la traducción, los formatos más convenientes son los editables, entre los que se incluyen MS Word, Excel, PowerPoint, etc. Si se utilizan estos formatos, la maquetación es realmente sencilla. Así, de este modo, se puede crear una copia del archivo original y realizar la traducción sobre ella. Por otro lado, la utilización de formatos no editables, diseñados para la distribución de documentos, como PDF, puede resultar un problema para el traductor. En múltiples ocasiones, los traductores deberán enfrentarse a traducciones que presentan estas características. No obstante, si cuentas con herramientas de traducción asistida por ordenador o sabes cómo utilizar un programa OCR, lo más probable es que puedas resolverlo. En cuanto a la distribución del texto traducido, esta se puede realizar a través de esos formatos no editables que se han mencionado anteriormente. Uno de los más utilizados es el PDF, pues su uso no requiere abundantes recursos técnicos o un presupuesto demasiado alto. Otros formatos de distribución son las páginas web, los libros impresos, etc.

La traducción de audios, vídeos, imágenes y animaciones

El mundo en que vivimos está rodeado de audios, vídeos, imágenes y animaciones. Si bien algunos de ellos son contenido creado en nuestra lengua de manera original, la gran mayoría son traducciones. Aunque cada uno de estos formatos multimedia presenta unas características y unas dificultades de traducción diferentes, hay un aspecto común: la limitación espacial y temporal. En el caso de los vídeos, siempre hay una limitación espacial y temporal. Por una parte, si se utiliza la subtitulación, se deberá atender a la transmisión del mensaje en un número limitado de caracteres. Esto se debe a que permanecerán en pantalla durante unos pocos segundos. Por otra, si se decide utilizar la técnica de doblaje, se deberá sincronizar las palabras con los diálogos que aparecen en pantalla. Asimismo, el objetivo es que quede lo más natural posible y que se transmita el mensaje de manera correcta. A su vez, el doblaje de audios es bastante semejante al doblaje de vídeos. En ambos, se deberá grabar el audio en la lengua de destino. Esto requiere trabajo y recursos extra, como contratar a los actores o narradores, producir el audio e incorporar las bandas sonoras. Además, en el caso de los vídeos, se tendrá que sincronizar ese audio con la escena correspondiente. Por último, en cuanto a las imágenes y animaciones, hay que destacar que muchas de ellas contienen texto. Para poder traducirlo, lo idóneo es contar con archivos cuyos formatos conserven las capas de texto, de forma que se pueda escribir su traducción. Aquí, es probable que, en la lengua meta, se utilicen más palabras que en la lengua origen para expresar una misma idea. Por ello, la limitación espacial jugará un papel muy importante. Sin embargo, algunas veces, la solución más sencilla es dejar los elementos gráficos en la lengua original.  Y, seguidamente, escribir su traducción a pie de imagen o en el cuerpo de texto, si lo hay.

Tecnologías de traducción

A medida que los estudios de traducción avanzan también lo hace su especialización. Pruebe de ello es que, desde hace ya tiempo, se han ido desarrollando diversas herramientas tecnológicas para asistir a los procesos de traducción. Como resultado, todas las empresas de traducción a día de hoy, así como los traductores autónomos se sirven de estas herramientas. En el ámbito de las tecnologías de traducción se suelen reconocer dos grandes ramas: la traducción automática, por un lado, y la traducción asistida, por otro. En el primer caso, hablamos de traducción automática cuando se traduce un texto en su totalidad con un programa informático (por ejemplo, Google Translator). Cabe señalar que esta tecnología es generalmente útil cuando se trata de textos cortos o simples. Sin embargo, estas traducciones tienden a presentar fallos graves cuando el texto empieza a tener mayor complejidad. Después de todo, siempre se recomienda que un traductor humano revise el trabajo final para evitar errores. En el segundo caso, las herramientas de traducción asistida o memoria de traducción ofrecen fragmentos de traducciones anteriores que coinciden con el texto actual. De esta manera, la traducción se ejecuta principalmente por una persona, pero puede reutilizar partes de otros textos para acelerar el proceso. Además, la nueva traducción se puede ir guardando para crear la memoria de traducción. De esta forma, si un fragmento se repitiera en un texto posterior, la anterior traducción aparecería como sugerencia. A parte de estas dos, otra herramienta que toma un papel importante en el proceso de traducción son las bases de datos terminológicas. Estas incluyen terminología específica que el traductor puede ir consultando. Como resultado, las traducciones mostrarán más coherencia y los resultados se darán de forma más eficaz y rápida. Por lo general, los traductores profesionales se sirven de softwares (e.g.: SDL Trados o Wordfast) que incluyen varias de estas herramientas. Por defecto, todas vienen equipadas con la opción de usar una memoria de traducción, así como una base de datos terminológica. Asimismo, muchos de estos softwares también ofrecen la oportunidad de usar traducción automática. La idea, en este caso, es usar la traducción como sugerencia y trabajar de acuerdo con ella.

Presupuesto y tarifas

Una parte importante del proceso de traducción es negociar el coste de esta. De hecho, uno de los primeros pasos antes de comenzar una traducción es negociar el presupuesto. Ahora bien, hay varios factores según los cuales el precio final puede variar: tipo de texto, idioma, complejidad, condiciones de trabajo… En cualquier caso, las formas iniciales para calcular un presupuesto son las que vamos a describir a continuación. Por un lado, la gran mayoría de traductores basan su presupuesto en el número de palabras. Es decir, el traductor tendrá una tarifa fija por palabra — en traducción literaria, por ejemplo, se suele cobrar 0.09 € por palabra — y a partir de esto se calculará el precio del documento completo. Por otro lado, otra opción para calcular el precio es basarse en el número de horas de trabajo. Aun así, hemos mencionado antes que otros factores pueden afectar al presupuesto final. Entre otros, uno de los más importantes es el idioma. Dependiendo de la oferta y la demanda, las traducciones a ciertos idiomas son más caras que a otros. Pues, una traducción del español al inglés por seguro será más barata que, por ejemplo, una traducción del alemán al árabe. La razón es que los traductores de alemán y árabe son más escasos que los especializados en inglés y español. Asimismo, el tipo de documento también es un factor importante, ya que hay ramas de la traducción que se cobran más caras que otras. Más aún, hay ciertos documentos que requieren formatos y directrices concretas, como es el caso de la traducción jurada. Esto también puede suponer un incremento en la tarifa. Al final, lo recomendable es contactar con el traductor para dar un estimado del coste de la traducción. A ser posible, también se podría pedir que especifique el razonamiento del mismo tras la aproximación final.

Derechos de autor

Como en cualquier documento, en traducción es igualmente importante respetar los derechos de autor para evitar cualquier malentendido por plagio. Debido a ello, hay ciertos aspectos que hay que tener en cuenta al comenzar una traducción. En primer lugar, en la gran mayoría de países no está permitido realizar una traducción sin el permiso del autor del documento original. Esto es primordial, ya que las traducciones se ven como una reproducción derivada de este. En segundo lugar, ciertos campos de la traducción piden más requisitos que otros en lo que se refiere a copyright. Por ejemplo, las traducciones jurídicas a menudo requieren adjuntar una copia del documento original junto a su traducción. En cualquier caso, es recomendable repasar los estándares de copyright para cualquier tipo de texto. Formar un equipo de traducción A la hora de iniciar un proyecto de traducción, uno se encuentra con dos opciones. O bien delegar el trabajo en una empresa de traducción, o bien formar un equipo de traducción desde cero. En el caso de inclinarse por la segunda, los papeles básicos normalmente son los siguientes: traductor, terminólogo, gestor de proyectos, corrector y revisor. A modo de resumen, el traductor se encarga de hacer la traducción general del proyecto. A parte, el terminólogo se encarga de investigar y exponer la terminología específica para el tipo de traducción con el que estamos trabajando. A continuación, el corrector se encarga de corregir fallos como los errores gramaticales y sintácticos. Por último, el revisor se encarga de evaluar la calidad general de la traducción final. Por otro lado, el gestor de proyectos se encarga de revisar el proceso general del trabajo. Por añadidura, es esencial recordar que hay que buscar a la persona adecuada para cada una de las funciones. Es cierto que a veces un mismo profesional puede adoptar más de un rol (e.g.: el corrector y el revisor). Sin embargo, si se contratara a un médico para revisar términos sanitarios, esto no le cualifica inmediatamente para hacer la traducción completa. Es importante tener este tipo de detalles en cuenta antes de formar el equipo.

Empresas de traducción

Si se prefiere evitar el trabajo de organizar un equipo, siempre existe la opción de contactar con una empresa de traducción. En caso de optar por esta opción, también habría que considerar qué empresa es la mejor opción. Si bien hay empresas grandes capaces de asumir cualquier proyecto, quizá una más pequeña y especializada se ajuste más a lo que buscamos. En cualquier caso, hay varios puntos que se pueden tener en cuenta para decidir cuál contratar. Primero, está el tipo de empresa. Puesto que no todas las traducciones requieren la misma especialización, habrá empresas más adecuadas que otras para la traducción que necesitamos. Si se trata de un texto jurídico, la opción obvia es centrarse en empresas de traducción jurada. Pero si se trata de la traducción de un software, habrá que buscar empresas especializadas en localización. Segundo, hay que pensar en el presupuesto. Una manera fácil de descartar compañías es ponerse en contacto con varias y evaluar las tarifas que nos ofrece cada una. Si bien de hacer esto, hay que recordar que la opción más barata no es necesariamente la mejor. Por último, hay que tener en cuenta los plazos de entrega y volumen de trabajo. Si tenemos un documento muy extenso para entregar en un plazo corto de tiempo, puede que el proyecto sobrepase a una empresa pequeña. Basándonos en esto, lo ideal sería presentar las condiciones del proyecto a la empresa y esperar su respuesta.

Traductor independiente

Otra de las posibilidades a la hora de formar un equipo de traducción puede ser la opción de contratar a los traductores independientes. Conviene subrayar que se trata de una oportunidad muy atractiva, ya que posiblemente sea la mejor manera de reducir los costes. Sin embargo, no debe de ser el hecho económico lo que únicamente motive esta decisión. A la hora de seleccionar a tu equipo de traducción puedes pedir recomendaciones a otros traductores que ya conoces. De esta manera, te aconsejarán a profesionales y expertos que ya se han ganado una reputación positiva en el terreno. Se recomienda elaborar un documento con la información sobre los traductores con los que vayas trabajando. Así, podrás recurrir a la lista para los futuros proyectos o aconsejar a otros que busquen la ayuda de un traductor. Si esta va a ser tu preferencia, a la hora de reunir a su equipo, es recomendable que les familiarices con la terminología. Igualmente, es conveniente que les habitúes a tu estilo y organización de trabajo. Es una manera de facilitar la tarea en los futuros proyectos que realicéis juntos.

Traductor profesional vs. voluntario

Si eliges contratar a un traductor profesional independiente puedes tener en cuenta los presupuestos de otros profesionales del sector. Una comparación entre varios te ofrecerá una visión general del mercado. Por otro lado, te servirá de ayuda para determinar el pago que deberá realizar por el trabajo de un traductor independiente. A la hora de elaborar un presupuesto y/o una factura asegúrate de incluir todos los detalles. También, tienes la opción de traductores voluntarios, es decir, aquellos que podrán aportar trabajo a tu empresa de manera gratuita. Gracias a esta elección reducirás tus gastos, pero ¿obtendrás un resultado de calidad? Cuando hablamos de calidad no solo nos referimos a un texto redactado de manera óptima. Sino también, todo el proceso que engloba: los plazos de entrega, la formación y la competencia laboral de los traductores voluntarios. No dudes en pedir unas cualificaciones previas. Puedes solicitar un currículum o una muestra de trabajo para asegurarte del nivel profesional de un candidato.

Expertos en la materia

Un experto en la materia es una pieza casi irremplazable en una traducción, de igual modo, que la persona conocedora de la lengua de destino. No confundamos a un bilingüe en este terreno. Un bilingüe no es un traductor, ni es experto en una materia o tema específico. Pero tendremos en cuenta a los profesionales nativos, ya que, gracias a ellos la calidad de la traducción será más alta. Son los que mejor conocen la cultura de destino, por lo que puedes pedirles consejos a la hora de redactar o de revisar el proyecto. Si ocurre que no consigues combinar un experto en la materia y un traductor en la misma persona puedes encargar una revisión de su traducción. De este modo, el profesional especializado en el tema le ayudará a corregir el estilo o la terminología empleada. Ahora bien, la revisión de los documentos finales es uno de los puntos clave para la obtención de un resultado exitoso. Se aconseja que dicha revisión se realice por varios profesionales, ya que, así, hay más posibilidades de corregir las confusiones, faltas o errores. Como se suele decir: «cuatro ojos ven más que dos». De igual modo, no hay que preocuparse de encontrar fallos en tu traducción. Al contrario, significa que cada vez estás llevando tu proyecto a un nivel más elaborado. De hecho, es recomendable que no pases este punto por alto. Pues, una traducción revisada prevalece ante una corrección final del especialista en la materia. Como ya hemos mencionado anteriormente, un experto en la materia resulta clave para una elaboración exitosa del trabajo. Si dicho experto además conoce la lengua de destino proporciona una calidad más alta al proyecto. Por ello, haz que participe tanto en los procesos previos a la traducción (elaboración de glosarios), como en el resultado final (revisión y corrección). Puedes tener en cuenta algunos puntos que mencionaremos a continuación a la hora de seleccionar y trabajar con un experto en la materia.
  • Considera el ámbito de especialización que te interese y escoge a un candidato con experiencia en dicho sector. Un profesional cualificado y especializado en un determinado ámbito te ofrecerá información de calidad.
  • Marca un objetivo claro y divide adecuadamente las funciones a cada profesional. De esta manera, tendrás el control de la calidad y te asegurarás de terminar el proyecto en el plazo establecido. Si tienes la oportunidad, haz que una persona traduzca la totalidad de un documento, como resultado final, se asegura un trabajo más uniforme.
  • Presta atención a los documentos, puesto que se recomienda guardarlos y actualizarlos. También a los formatos de los archivos de trabajo. A veces, los formatos pueden sufrir modificaciones por lo que en la entrega final es importante tener en cuenta cada detalle.

Gerente de proyecto

El volumen, los idiomas y los temas, entre otros factores, afectan a tu plan de traducción. Por ello, deberás tener en consideración la posibilidad de asignar a una figura que gestione uno o varios proyectos. Dicha figura recibe el nombre de gerente o gestor de proyecto. Tendrá que evaluar varios factores mencionados anteriormente (el volumen, los idiomas, los temas, etc.) para decidir si te beneficia y te sirve de ayuda.

Trabajo en equipo: comunicación

El trabajo en equipo resulta clave en cualquier proyecto que realice, por lo que debes transmitir ese espíritu de trabajo a todos los integrantes. La llave reside en una buena comunicación entre todos los participantes del proyecto. Cuantos más integrantes formen el grupo más se puede dificultar la comunicación. Por eso, se recomienda hacer una pequeña presentación de todos los participantes, de esta manera favorecerá el contacto entre ellos. Dependiendo del número de personas que participen en un proyecto será más fácil que planteen dudas directamente a los profesionales. De lo contrario, tendrán que pasar por un gestor de proyecto. Este último será el mediador entre ambos. Se trata de cuestiones de organización dónde el trabajo en equipo tiene un gran impacto en el resultado final. Un modo de llevar el trabajo de manera más limpia, ordenada y clara es la elaboración de un formulario en el que se podrán plantear y resolver dudas. De esta forma quedan archivadas para recurrir a ellas en cualquier momento durante el trabajo y también sirven para los futuros proyectos. Gracias a la comunicación entre los participantes será posible corregir todos los imprevistos que puedan surgir. Por ejemplo, un retraso en la entrega final afecta a todos los integrantes y altera el trabajo final de cada uno. Como consecuencia, influye en la calidad. De ahí que una buena comunicación entre todo el equipo ayuda a gestionar de la mejor manera cualquier cambio producido. Por esta razón, es especialmente valioso que el traductor y el revisor se comuniquen.

Documentación

Una vez establecida la comunicación podemos pasar al siguiente punto: la documentación del proyecto. Engloba entre otros, el plan de proyecto, todas las pautas a seguir y la división de las tareas. De modo que una vez finalizado el trabajo se puede comprobar que se han completado todos los objetivos marcados. Y, del mismo modo, corregir los detalles que no se han realizado. De esta manera, cuantos más proyectos se manejen más utilidad puede encontrar en esta opción. Desde otra perspectiva, los documentos del proyecto recogen varios apartados. Uno de ellos, el de pautas generales de traducción, refleja, como su propio nombre indica, una guía para los traductores. En él se muestra de manera clara y concisa el trayecto a seguir. Esto es una manera de que conste por escrito cada paso del proceso. Dicho de otra manera, sirve para llevar un control y permite tener un enfoque global de todo el proyecto. Como consecuencia, resulta muy útil para gestionar tanto la traducción actual como las futuras.

Pautas específicas para cada fase

Es útil tener pautas específicas para cada fase del proceso de traducción que compartir con el resto del equipo. Siendo así una forma de recordarles a los miembros del equipo las expectativas que tiene y el control de calidad.
gestionar un proyecto de traducción requiere tiempo, dedicación, compromiso y energía.

Plan de proyecto

Contar con un plan de proyecto es beneficioso para la gestión de un proyecto de traducción. En un plan de proyecto se explica cómo manejar cada aspecto de un proyecto de traducción. También contiene información como los idiomas, archivos a traducir, pasos a seguir, un cronograma, roles y responsabilidades de cada participante. En cuanto a su elaboración, se realiza con base en sus necesidades y será más o menos complejo, dependiendo del proyecto. En general, incluirá lo siguiente:
  • Roles y responsabilidades: incluye el nombre de la persona a cargo de la gestión del proyecto. También, el nombre de las personas que participan en la traducción, revisión, creación y modificación de archivos.
  • Alcance: materiales a traducir, idiomas del proyecto, documentos a entregar y cronograma de actividades.
  • Tareas: describe con detalle cada tarea a realizar y el plazo en que se espera acabar cada una. A parte de la traducción, revisión y corrección final, se debe tener en cuenta el tiempo que tardará la revisión de un experto. Además, el formato de los archivos y crear elementos gráficos en la lengua destino son aspectos importantes.
  • Riesgos: se deben identificar los factores que puedan amenazar el resultado de proyecto. Es importante que el gestor de proyectos anticipe todas las dificultades que se puedan presentar durante el curso del proyecto. De igual manera, debe estar disponible para contestar las preguntas que le planteen los miembros del equipo.

Instrucciones

Hay que dar instrucciones a todos los participantes en el proyecto. Asimismo, deben tener información provechosa, presentada de forma clara, concisa y sistemática. Esto se puede realizar de dos formas: crear un solo documento con instrucciones generales para todos los participantes. O, por el contrario, dar instrucciones específicas para cada fase del proyecto en cuestión.

Listas de comprobación

Las listas de comprobación se usan para asegurar que se realicen las tareas más importantes y que se cumplan requisitos clave. De la misma manera, deben ser breves, claras y fáciles de usar.  Bien, se puede usar para llevar un control de la realización de una tarea o serie de tareas. O bien, solo para comprobar que se realizaron dichas acciones o tareas. Por ello, tener una lista de comprobación para cada fase del proceso de traducción es productivo, y esta lista se le da a la persona a cargo de cada etapa. Además, puedes pedir que te entreguen esta hoja con las casillas correspondientes marcadas y con las fechas de realización.

Materiales de consulta

Los traductores profesionales usan distintos materiales de consulta (diccionarios, glosarios, manuales, etc.). Pero no siempre tendrán una lista de términos específica del tema que van a trabajar a su alcance. Es posible que los miembros del equipo no tengan material de referencia relacionado con el tema que se va a traducir. Sin embargo, puede que cuenten con conocimientos e información de utilidad. Por ejemplo, lecciones ya traducidas, sitios web en la lengua de origen con información de calidad sobre el tema, glosarios y libros de consulta en la lengua de origen, etc.

Guías de estilo

Muchas empresas que trabajan con traducciones que tienen guías de estilo propias, las cuales entregan a los traductores, y que estos deben seguir. Es posible que tengan guías distintas para cada idioma. Por otra parte, la especificidad de estas guías varía y pueden contener desde pautas sencillas hasta manuales de gramática y estilo.

Glosarios

Por lo general, los traductores crean sus propios glosarios. Pero, también, es importante ayudar al traductor con la terminología, especialmente si no es especialista en el tema de los textos a traducir. Por ello, hay que entregarle todos los materiales de consulta de los que se disponga (diccionarios, listas de terminología, glosarios especializados, glosarios, etc.). Los glosarios en la lengua de origen pueden llegar a ser igual de útiles que las listas de terminología bilingües. Así como, todo texto traducido anteriormente puede ser un recurso valioso e importante para el traductor. Ya que pueden ayudar a identificar términos y a mantener una coherencia terminológica y estilística. En contraste, si encuentra a un experto en la materia, hay que preguntarle si es posible que aclare dudas terminológicas que le surjan al traductor. Esto puede mejorar la traducción considerablemente. Dado que, al tomar ciertas decisiones sobre la terminología durante el inicio del proceso, se disminuye la necesidad de hacer correcciones terminológicas en el futuro. Asimismo, estas medidas también pueden acelerar el proceso de traducción, puesto que minimizan la necesidad del traductor de hacer preguntas relacionadas con los términos o temática. Por ejemplo, el experto en la materia puede ayudar al traductor resolviendo sus dudas sobre las siglas, acrónimos o términos poco comunes. Por otro lado, muchas organizaciones internacionales y locales actualizan y publican diccionarios y listas de terminología de carácter oficial. Aunque los traductores tratan de buscar e identificar estos recursos por sí mismos, es beneficioso que se les proporciones este tipo de materiales. De ahí que sea de especial importancia facilitar a los traductores los recursos principales que utiliza cada organización. Por ejemplo, en la guía de estilo de la OMM para inglés encontramos bases de datos terminológicas de varias agencias de la ONU y otras organizaciones internacionales. No obstante, si ya tienes una lista de términos para la combinación de idiomas con la que se trabajará, la creación, mantenimiento y actualización del glosario debe ser una parte inherente al proceso de traducción. El glosario se convertirá en un recurso importante para proyectos futuros a medida que el programa de traducción crezca. Por ende, es de vital importancia apoyar al equipo y el proyecto de traducción durante cada fase del mismo. De esta forma se evitarán muchos problemas que podrían surgir a lo largo del proyecto. Por ello, la comunicación entre todos los miembros de equipo y la persona al cargo de este es clave. Así se evitarán malentendidos, errores y correcciones mayores de último momento. A fin de llevar a cabo el proyecto sin problemas y de forma amena, es muy importante que haya comunicación entre los participantes. Para resumir:
  • Hay que asegurarse de que todos los participantes tengan a su alcance las mismas listas de terminología, las respuestas a todas las preguntas y todos los materiales de consulta.
  • Se debe considerar la opción de crear un glosario de términos comunes, el cuál recoja toda la terminología que se usa en la organización. También, hay que asegurarse de que tenga una amplia distribución y de pedir al personal que aporten términos nuevos y relevantes.
  • Se debe encargar a un miembro del equipo que se encargue de mantener, corregir y actualizar el glosario del proyecto, añadiendo los nuevos términos.
  • Hay que cerciorarse de que la lista de términos que hay que agregar al glosario final se encuentre entre los materiales que debe recibir finalizado el proyecto.
En pocas palabras, gestionar un proyecto de traducción requiere tiempo, dedicación, compromiso y energía. Pues, no es un trabajo fácil, ya que es imprescindible la precisión del gestor para que el proyecto sea exitoso y de calidad. Asimismo, se deberá realizar y analizar cada uno de los pasos a seguir con determinación para evitar cualquier problema mayor.

Agradecimientos:

Un agradecimiento especial a Sandra Tiemblo, Clara Matínez, Diana Paraiso, Mónica Barro y a Yana Boichuk por la redacción de este valioso post. ¡Óptimo material!  

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