Traducción jurídica: ¿cómo influirá el Brexit a la manera en que nos comunicamos con el mundo?

Con el Brexit amenazando, algunos expertos pronostican que el inglés podría perder su estatus de lengua fuente europea. Aunque parce un poco extremo, no hay duda de que la manera en que nos comunicamos con el mundo está a punto de cambiar, y las consecuencias jurídicas, especialmente en la traducción jurídica, aún no están claras.

No es solo una cuestión de con quién podremos hacer negocios después del Brexit, sino también de las condiciones con las que lidiaremos, de las lenguas implicadas y del entorno jurídico en el que trabajaremos.

A estas alturas, pocas cosas son seguras, pero la menara en que nos comunicamos con el mundo está a punto de cambiar.

Más de 100 acuerdos comerciales nuevos para negociar

Cualquiera que sea nuestra relación comercial con la UE tras el Brexit, negociar acuerdos fuera del bloque es una realidad a la que vamos a tener que hacer frente. Aunque que Reino Unido ya comercia con países que no pertenecen a la Unión Europea, lo hace como miembro del bloque y como mercado único.

Suponiendo que la abandonemos dentro de 18 meses, ya no seremos miembros del bloque y también podríamos estar fuera del mercado único.

Según London School of Economics and Political Science, Reino Unido tendrá que renegociar más de 100 acuerdos comerciales cuando salga de la UE. Los países con los que cerramos estos acuerdos podrían ser muy diferentes de nuestra lista actual de socios comerciales. Además, las condiciones serán seguramente diferentes. Esto significa que todo el país está ante un gran desafío de traducción jurídica.

¿Tenemos las capacidades lingüísticas para hacerlo solos?

El declive de nuestras capacidades lingüísticas en nuestro país no es un secreto. Del mismo modo, no es un secreto que tenemos que cambiar este declive si queremos salir de la Unión Europea. Dada la situación actual, no estamos nada preparados para un mundo donde el inglés no siempre será la opción predeterminada.  La situación también se vuelve más compleja a medida que los ciudadanos de la UE, que actualmente viven en ella, se marchan del país como consecuencia del Brexit.

Se llevarán la mayor parte de nuestros conocimientos lingüísticos europeos.

Por supuesto, el beneficio a largo plazo podría ser un énfasis renovado en el aprendizaje de idiomas en el colegio, y fuera de él, ya que la conveniencia de hacer negocios en inglés se reduce. Como la demanda de conocimientos lingüísticos y servicios de traducción jurídica aumenta tras el Brexit, no tendremos otra opción que tomarnos más enserio las lenguas extranjeras.

¿La aparición del inglés europeo?

El papel que desempeña el inglés en Europa es enorme. El 48 % de los adultos de la UE hablan este idioma como segunda lengua. Asimismo, su presencia como lenguaje diplomático en el ámbito internacional es incomparable. Para verlo desde otro ángulo, en Europa el 12 % de los adultos hablan francés frente al 11 % que habla alemán como segunda lengua.  Por esta razón, cuesta imaginarse que el inglés no siga siendo la lingua franca de la Unión Europea, sino que nuestra autoridad sobre cómo se habla en todo el continente está a punto de desaparecer.

Por ello, podría aparecer un inglés europeo en la misma línea que EE. UU. y que las variantes «internacionales».

Lo creas o no, el Tribunal de Cuentas Europeo ha publicado su propia guía sobre el uso indebido de palabras y expresiones inglesas en las publicaciones de la UE. En consecuencia, es algo que sin duda impactará en la naturaleza de la traducción jurídica entre Reino Unido y las naciones europeas tras el Brexit. Además, las diferencias entre el inglés tal y como lo conocemos y la forma en que lo usan nuestros compañeros europeos no harán más que aumentar.  Sin que nosotros tomemos el control de cómo se emplea nuestra lengua en Europa, ganará la libertad de hacer lo que las demás lenguas hacen: desarrollarse y adaptarse al uso local.

De pronto podríamos ser una de las pocas naciones en el mundo que habla inglés británico.

A menos de una semana para que salgamos de la Unión Europea, no parece que tengamos ningún plan de contingencia para la vida fuera de ella. Sabemos que el impacto en los negocios será considerable y la manera en la que nos comuniquemos con las instituciones internacionales cambiará. Es poco probable que el inglés como lengua internacional esté bajo amenaza. No obstante, la forma en que estamos acostumbrados a hablarlo puede no ser la misma que nos encontramos a escala mundial tras el Brexit.

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