Cómo elegir sabiamente un traductor

Cómo elegir sabiamente un traductor, o cómo evitar una tragicomedia. 

Las traducciones no son iguales entre ellas. Este hecho está comprobado por cualquiera que haya sentido dolor, diversión o confusión leyendo un mal trabajo por parte de un traductor. Normalmente, los clientes compran sus traducciones a ciegas. Raramente saben qué es por lo que están pagando al traductor. Especialmente cuando compran una traducción a una lengua que no es la suya.

Las malas traducciones pueden adoptar muchas formas y variar en su grado de dolor del lector.  Desde la comedia creada por las traducciones automáticas, pasando por las traducciones realizadas por traductores que no son nativos pero que sí son demasiado entusiastas con el diccionario, o los que no se molestan en consultar el diccionario en absoluto, hasta las traducciones técnicamente correctas pero torpes e inadecuadas. Todos estos ejemplos mandan el mismo mensaje al cliente: ten cuidado.

¿Qué podemos hacer pare evitar esta comedia accidental o dar una mala impresión?

Busca el reconocimiento. 

Asociaciones de traductores profesionales como ATA en Estados Unidos o AITI en Italia establecen unos estándares de calidad y precisión. Estos estándares se establecen considerando las dificultades específicas de las combinaciones de idiomas.  Los traductores con experiencia y acreditados suelen alcanzar estos estándares.

Fíjate en las muestras. 

Encuentra un hablante nativo de la lengua de destino (lengua traducida) que pueda leer trabajos anteriores del traductor. Esta opción es mucho mejor si tu revisor también conoce la lengua original (la lengua de la que se traduce). Esta pequeña investigación puede decir mucho sobre las habilidades de un traductor. La escritura correcta y delicada es un reto en sí misma. Escribir bien a la vez que se transmite el mismo mensaje en otro idioma añade una nueva dimensión al reto.   No asumas que, sólo porque alguien es un hablante nativo, traducirá bien.

Relaciona el documento con el traductor.

No todos los documentos se crean igual. Y no todos los traductores pueden traducir bien todos los documentos. Fíjate en la experiencia y la especialización del traductor. Si un traductor no tiene experiencia legal, no le asignes un documento complicado legalmente.  Si quieres un texto publicitario y elegante, un experto en la jerga legal puede que no sea la mejor opción.

La confusión más común en la traducción es que se trata de un trabajo mecánico. La traducción no es un simple intercambio de palabras de una lengua a otra.  Cuando entiendas las formas en las que las lenguas y las culturas difieren entre ellas, combinado con los retos de la escritura, podrás empezar a elegir un traductor sin el peligro de quedar en ridículo.

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