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Diferencia entre transcreación y localización

Diferencia entre transcreación y localización

En nuestro último artículo explicábamos qué era la transcreación. En este artículo hablaremos sobre la diferencia entre la transcreación y la localización. Tanto este concepto como el de localización son relativamente nuevos en el ámbito de la traducción. Sin embargo, ambos son cada vez más usados. Por eso, es importante aprender a diferenciarlos. En este artículo hablaremos sobre la diferencia entre transcreación y localización.

Profundicemos sobre la transcreación

Antes de tratar la diferencia entre la transcreación y la localización, deberemos dejar claros ambos conceptos. Como mencionábamos en el artículo anterior, el término transcreación no es más que un anglicismo nacido de la fusión entre translation (traducción) y creation (creación) y se usa principalmente (aunque no exclusivamente) en los sectores de marketing y publicidad para la adaptación de eslóganes promocionales. Dentro de la transcreación, la emoción y el tono priman sobre el texto en sí mismo. Por lo tanto, es conveniente alejarse un poco del texto y dejar volar la imaginación.

Tomemos como ejemplo un eslogan. Un eslogan es generalmente una frase para enganchar al público, que usa palabras específicas y con un ritmo estudiado, que muchas veces riman o contienen juegos de palabras o de sonidos. Con bastante probabilidad, si traduces un eslogan de manera literal no va a salir bien.

¿Qué es la localización?

La localización es un proceso mayor que la transcreación. Localizar es adaptar un producto de cualquier tipo a una cultura determinada. No se trata solamente de la traducción de un texto. Se puede localizar un sitio web, un documento o incluso el embalaje de un producto en función de los códigos culturales de cada país. Así, se deberán adaptar los colores elegidos, las formas, las imágenes… La localización necesita a menudo de la transcreación. 

Un ejemplo muy conocido es el caso de la Coca-Cola en China. Cuando se lanzó en este país, se escribió de tal manera que fuera pronunciado “Kekukela”. El problema es que, según el dialecto, esto podía significar también “mordiendo el renacuajo de cera” o “yegua rellena de cera”. Es un ejemplo perfecto de una localización mal realizada. 

Fue entonces cuando se tuvo que recurrir a un largo proceso de investigación y transcreación para alcanzar el equivalente fonético de “kokukole” que significa algo así como “felicidad en la boca”.

¿Por qué se confunden estos dos conceptos?

A pesar de que la diferencia entre la transcreación y la localización es marcada, también lo son sus similitudes.

Tanto para realizar una transcreación como una localización es necesario ser traductor nativo del país de destino, estar dotado de una experiencia lingüística probada y poseer antecedentes culturales y de mercado. Además, es también indispensable tener ciertas nociones de marketing y publicidad. 

Ambos trabajos se pueden hacer desde el comienzo de una empresa, cuando esta empieza a desarrollarse internacionalmente. O también pueden llevarse a cabo posteriormente, en el momento de la exportación de los productos. En cualquier caso, ambos procesos requieren una estrecha colaboración con los publicistas y los departamentos de marketing de la marca.

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